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martes, 25 de julio de 2017

UN PEQUEÑO SOCHU GEIKO


Siempre es beneficiosa la practica del Karate en la Naturaleza. Es una fuente de nuevas experiencias y una oportunidad para probar nuestros conocimientos fuera del cómodo entorno del dôjô.
Junbi Undo

En la tropical isla de Okinawa, los maestros fundadores del Karate, entrenaron fundamentalmente al aire libre, ya que la climatología lo permitía y los dojo aún no eran generalmente instalaciones específicas para el entrenamiento, sino los patios de los propios hogares.
Series técnicas. Kihon.












No debemos perder el contacto con el medio natural y convertir nuestra práctica en un “deporte de salón”. El practicar siempre en un medio controlado nos debilita y acomoda, y el Karate siempre debe ser un desafío para el cuerpo, la mente y el espíritu. El tener que adaptarnos, usar los elementos naturales y superar dificultades, nos permitirá progresar y conocernos mejor.
Hojo Undo con elementos naturales



La Naturaleza nos ofrecerá a cambio de nuestro esfuerzo, una agradable sensación de acercamiento a nuestros mas profundos orígenes, envolviéndonos entre sus árboles y rocas y penetrando en nosotros con mil sensaciones.

Trabajo libre de distancia



Estabilidad, equilibrio y percepción del área de la posición


Kata


Antonio Avila

ACTIVIDAD DE VERANO


La Asociación, ademas de dedicarse a facilitar la practica del Goju Ryu de Okinawa a sus afiliados, organiza frecuentemente actividades en las que pueden participar familiares y amigos con el fin de estrechar lazos de amistad a través de experiencias en común.

Este verano con algunas variantes hemos vuelto a organizarlas en Cazorla.

Primera parada para el desayuno
Los 17 participantes que partimos desde Torremolinos y Málaga no pusimos de mañana en camino.

Fuente de los Cerezos
Tras el almuerzo en la Venta del Pino, donde nos alojamos, salimos a visitar los alrededores y buscar un lugar agradable para una sesión de Karate.











Unos entrenaron y otros disfrutaron de las frescas aguas del arroyo.


Anocheciendo regresamos y tuvimos la suerte de poder encontrarnos con algunos ciervos.

















De nuevo en la venta, disfrutamos de las viandas locales, de los chistes de Bharat, del número de baile de Natalia y Sergio y de la buena conversación en un ambiente relajado, divertido y amistoso.





















El día siguiente comenzó con una sesión de Chikung, que nos sirvió para poner a punto nuestro cuerpo y respirar.

A continuación la actividad estrella: Rafting por el río Guadalquivir.
















No hace falta mencionar que los combates de agua, abordajes y choques fueron lo mas frecuentes que pudimos en todo el recorrido. Muy divertido.

Terminada la actividad y tras una comida en la que nos sirvieron uno exquisitos "andrajos", regresamos.


Nuestro agradecimiento por el trabajo de organización a Carlos, a nuestro amigo Regino por la atención que allí nos ofreció, y a los fotógrafos por documentarlo todo: Andrés, Lori, Oscar y Jose Antonio.

Creo que regresamos todos cansados, satisfechos y cargados de buenos momentos.

Antonio Avila

domingo, 16 de julio de 2017

PRACTICANDO ENTRE AMIGOS

Una vez mas hemos aceptado la amable invitación del Gimnasio Record de Málaga para celebrar un entrenamiento en común.


En esta ocasión hemos trabajado en torno al kata Tensho, y como siempre ambos grupos se han sentido uno en la práctica.


Personalmente ha sido también una gran alegría que hayamos coincidido tres viejos amigos en el Goju Ryu después de muchos años sin hacerlo, pues pudimos compartir tatami con nuestro entrañable amigo Diego Moreno, histórico del Karate Club Málaga.

Diego Moreno, Juan Carlos Vicente y Antonio Avila

Creo que una de las muchas cosas que nos da el Karate es tener algo que compartir con antiguos y nuevos compañeros, trabajar juntos para mejorar mutuamente, sin competencia y desinteresadamente. Por todo ello, agradecemos una vez mas esta oportunidad que nos han brindado sensei Juan Carlos Vicente y sus alumnos.

 Como siempre, gracias por las fotos a Susana y Andrés, y a todos los demás de mis alumnos que asistieron a este entrenamiento: Raúl, Baldomero, Penélope y Lucía.


Antonio Avila

miércoles, 5 de julio de 2017

CURSO DE GRULLA BLANCA


Hace algunos años que sigo el trabajo del maestro de Grulla Blanca Martin Watts, pero hasta hace una semana no había tenido la oportunidad de poder recibir sus enseñanzas.

El maestro Watts practica el Wêng Gông Ci Wu Shu Guan de la ciudad de Yông Chûn, donde se mantiene el linaje de la Grulla Blanca desde el siglo XVII.

El maestro Morio Higaonna, en su investigación sobre los orígenes del Goju Ryu ha visitado esta ciudad y pudo compartir con los maestros formas y conceptos. (ver: https://www.youtube.com/watch?v=UXXMGfoGBgM). Según el maestro Watts, Xie Zhong Xiang (RuRuKo) con quien la tradición dice que aprendió Kanryo Higaonna sensei, pudo ser alumno de Pan Yu Ba del clan Pan, uno de las dos “familias” de la Grulla Blanca en Yong Chun. (Ver artículo de M. Watts, “Colgando el sello”)


Pero nunca es lo mismo aprender las conclusiones de otro que llegar a ellas a través de la propia experiencia.

 Siempre digo que cuando intentamos aprender algo nuevo debemos ir con “espíritu de principiante” (Shoshin), olvidando todo lo que sabemos y aplicándonos a la nueva experiencia. Esto tiene un problema, y es que se nos verá torpes e inseguros y nuestro ego no siempre lo soporta, por lo que haremos lo que pretendemos aprender “ a nuestra manera”.

Como lo que a mí me gusta es aprender, sé que lo estoy haciendo cuando me siento torpe, y como me empeñé en hacer Grulla Blanca y no Karate, ese fue mi estado normal por unas horas, de lo cual me alegro mucho, y esto a pesar de que muchos de los conceptos eran afines al Goju Ryu y conocidos por mí. El poder experimentar tanto en tan pocas horas debo agradecérselo también al empeño que puso Martin en presentarnos su enseñanza de manera amena y abierta.

El curso estuvo enfocado a los movimientos de las formas de Grulla San Zhan y Ba Fen Shou relacionables con los kata de Karate Sanchin y Tensho, siendo muy interesante la aplicación de diferentes conceptos a través del trabajo por parejas, que me recordó en muchos aspectos a nuestro trabajo de kakie.


Go y Ju o Yin y Yang, interno y externo, respiración, tanden, movimientos genéricos y específicos, y otros muchos temas fueron tratados. Ahora es el momento de seguir experimentando y comparar con lo que ya sabemos, pues el curso para mí ha sido muy inspirador.


Retomar un tema con un nuevo punto de vista o incidiendo en algún aspecto, es refrescante y además nos llama la atención sobre sutilezas que de otra manera se dejan de practicar. Pienso que los practicantes modernos tendemos a abandonar lo que no dominamos o entendemos, muchas veces por desconocimiento, y esta falta de interés por aprenderlo simplifica y empobrece cada vez mas el Karate.


Para terminar esta reseña, además de mi agradecimiento al maestro Watts por compartir  sus conocimientos en la esperanza de tener más oportunidades de hacerlo en el futuro, también querría extenderlo a José Cifuentes, organizador del curso en su dôjô Shubukan. Gracias a los dos.

Antonio Avila

martes, 4 de julio de 2017

DESPEDIDA A UN QUERIDO MAESTRO

A la izquierda Akihiro Mieno sensei junto al maestro Eizo Fujita

La triste noticia del fallecimiento del maestro Akihiro Mieno llegó desde Japón hace unos días. A pesar de solo haber recibido algunas clases de él, prácticamente desde mis comienzos en el Karate siempre ha sido para mí una referencia y he tenido una especial relación con su dôjô y con sus alumnos mas antiguos. Guardo recuerdos, que por ser siempre agradables y especiales, me gustaría en estas circunstancias y en su memoria, poder compartirlos con todos.

En el año 1976, con catorce años, comencé a practicar en el Karate Club Málaga y apenas había conseguido mi cinturón amarillo, una tarde, al llegar al dôjô, mi maestro, Jesús Espiga, me advirtió: “En el tatami hay un maestro japonés. Nada mas entrar, dirígete a él y lo saludas con respeto”. Mi curiosidad e inquietud fue desde ese momento en aumento pues nunca había visto en persona a un karateka japonés, es más, ¡ni a un japonés! Me puse el karategi rápidamente y entré al tatami. Mi primera imagen del maestro Mieno fue verle golpeando el makiwara. Me impresionó como la tabla se doblaba con sus potentes mawashi geri. Me acerqué a él y nos saludamos. Me dirigió unas palabras en japonés, supongo que un “buenas tardes”. Luego me quedé sentado observándole hasta que comenzó la clase.

Mieno sensei nació en la ciudad de Oita en la japonesa isla de Kyushu en Agosto de 1946. Se inició en el Karate Itosu-Kai con Akira Kitamura sensei, discípulo de Ryusho Sakagami sensei, fundador de esta línea del Shito-Ryu, con el que también entrenó. Al parecer su interés por venir a Málaga se lo inculcó un malagueño estudioso de la cultura japonesa que conoció en Oita.
A los pocos meses de llegar a nuestra ciudad y de compartir con él algunos entrenamientos, todos pudimos conocer su carácter afable y abierto, ganándose nuestra simpatía y respeto, siendo conocido por todos como “Aki”, fuera del tatami, y como sensei, dentro de él. Aprende el español en tiempo record, llegando con el tiempo a dominar incluso los difíciles giros y dobles sentidos propios del andaluz.

Foto para un reportaje













En el Karate-Club-Málaga comenzaría a impartir sus propias clases, aunque sus mas antiguos alumnos recuerdan los entrenamientos en su domicilio del Parque del Sur. Formado un grupo, en 1977 decide abrir su propio dôjô, el hoy histórico Kuro-Obi, que estuvo primero ubicado en la calle San Juan Bosco y en 1979 pasó a su actual ubicación en la calle Federico Chueca. En este dôjô, de grandes dimensiones, se formaron grandes karatekas con los que he tenido la suerte de poder compartir entrenamientos y experiencias, pues aunque nuestros caminos han sido paralelos, también muy cercanos, y en la actualidad algunos de ellos los cuento entre mis amigos.

Entrenamiento compartido en el dôjô Kuro-Obi
El maestro Mieno, “Aki”, se dedicó en cuerpo y alma a difundir el estilo Itosu-Kai, no solo a través de la transmisión a sus alumnos de los grandes valores del Karate, sino también con una intensa actividad en otros dôjô, en la Federación Malagueña y en programas de divulgación.  Su trabajo en este sentido culmina cuando en 1991 creó la Asociación Española de Karate-do Itosu-Kai.
Mieno sensei junto a Javier Brieva en la grabación de un programa para Procono TV

A finales de 1979 abre sus puertas el Gimnasio-Club-Brieva y Mieno sensei impartiría clases también en este prestigioso dôjô a partir de 1980, hasta 1992, año de su cierre. Allí tuve la suerte de verle a menudo, pues yo impartía una clase a una intempestiva hora de la mañana, y a veces coincidía con él practicando Karate o Kobudo, con alguno de sus alumnos o con Muraishi sensei, también profesor del dôjô pero del estilo Gensei Ryu. El Karate de sensei Mieno era sólido y efectivo y así nos lo hacía sentir en el kumite, pero también era generoso y paciente en sus explicaciones.
Cuadro de profesores de Artes Marciales del Gimnasio-Club-Brieva
En 1995, por motivos familiares, tuvo que regresar a Japón. Ya, aquella despedida nos dejó un gran vacío, aunque con la esperanza del reencuentro. Hoy, se ha ido definitivamente, y puedo comprender la tristeza de los que más compartieron con él: sus alumnos y mis amigos.
Su legado no solo queda en el recuerdo de los que le conocimos, sino también en la enseñanza viva de sus alumnos.
Hasta siempre Maestro…

Antonio Avila

miércoles, 21 de junio de 2017

REFLEXIONES SOBRE LOS CURSOS DE DEFENSA PERSONAL FEMENINA


El entorno social, la educación y la experiencia de cada cual, dan una visión personal y diferente sobre la necesidad de saber defenderse. Aunque en nuestra sociedad no debería existir esa necesidad, lo cierto es que no paran de aumentar las probabilidades de ser agredidos. La crisis de valores que vivimos hace que se llegue fácilmente a actitudes antisociales y violentas.

 En el caso particular de las mujeres, aunque actualmente son mas conscientes de sus capacidades y posibilidades, todavía se mantiene una educación que hace que sean percibidas como un colectivo vulnerable, lo que llega a hacer mella, aunque sea de manera inconsciente, también en la propia percepción. Este papel de víctima es además presentado una y otra vez en los medios de comunicación, pues son de más interés las noticias de algunas mujeres agredidas que las de muchas otras que logran superar el trance. 


Esta situación de inseguridad generada en las mujeres las lleva a asistir a cursos de defensa personal, lo que está muy bien, pues hemos de responsabilizarnos de nuestra propia seguridad en todos los ámbitos de nuestra vida. Sin embargo, cuando se asiste a uno de estos cursos, los objetivos, aunque son percibidos como necesarios, no siempre están bien definidos y en muchas ocasiones no son realistas. Algunas quizás ya hayan sufrido algún episodio de violencia en mayor o menor grado y buscan respuestas demasiado personalizadas, otras, influenciadas por imágenes de películas o por falsas promesas de infalibilidad, piensan que con un curso cubrirán el expediente.


Estos cursos no pueden considerarse más que como una iniciación, aunque es verdad que pueden ayudar mucho en los aspectos de prevención y de recuperación de traumas causados por experiencias sufridas.
         Deberíamos hacer un análisis crítico y objetivo de nuestro entorno y de nuestras circunstancias y así identificar nuestras verdaderas necesidades personales. Después, aclarar una cuantas ideas de lo que denominamos “defensa personal”.

         En nuestra sociedad de consumo se nos ofrecen muchas opciones que van cambiando rápidamente de aspecto según las modas y gustos imperantes, y que hacen promesas no siempre del todo reales. Pero la defensa personal en sentido estricto no es mas que la respuesta a una agresión ilegítima hacia nuestros derechos o hacia nuestra integridad física, lo que no siempre implica el contacto físico, y que además incluye en gran medida la prevención. Su lema debería ser algo así como: “prevenir antes que pelear, no perder antes que ganar”. Por ello, esto implica ciertos conocimientos en materia de prevención e incluso de legislación, al margen de mantener un entrenamiento constante que nos permita sentirnos preparados tanto física como mentalmente. Los conocimientos de lucha vendrán después o a la vez que este entrenamiento.

Al practicar un sistema de lucha enfocado a la defensa personal, como puede ser el Karate más original, encontramos que uno de sus pilares es el respeto hacia nosotros y hacia los demás. Este respeto es precisamente lo que nos permite ser agresivos cuando es necesario, sin llegar a ser violentos. En muchos sistemas se esgrime la idea de que hay que actuar “a fondo” y que el no hacerlo dará una ventaja al contrario, ya que este no estará inhibido por cuestiones morales. Podemos ver por tanto demostraciones en las que se rompen articulaciones, se atacan ojos o se rompen cuellos, en las que se derriba al adversario y se le golpea sin piedad como respuesta a un simple agarre. Me pregunto si no se estará promocionando la violencia gratuita en vez de la defensa de nuestros derechos.

         El respeto hacia el adversario es el respeto hacia uno mismo, y esta debe ser la premisa para actuar de forma agresiva y firme, no sobrepasando los límites de una adecuada respuesta (adecuada en relación tanto a la victima como al agresor). Es lícito defenderse e incluso saludable, pues aquellas mujeres que se han defendido de forma activa (agresiva) de un ataque violento, además de aumentar sus posibilidades de escape, se recuperan antes y mejor física y emocionalmente, y son menos propensas a sufrir secuelas.


Creo que los cursos de defensa personal deben proporcionar fundamentalmente información para la prevención, y mostrar de manera práctica que para aprender a defenderse en la vida cotidiana es necesario el entrenamiento constante en un sistema reconocido y enfocado a ese fin, que nos proporcione un elevado sentido moral de nuestros derechos y deberes, que cuide de nuestra salud y que vaya mas allá de las habilidades físicas o técnicas con la idea de derrotar a un agresor violento, desarrollando también actitudes para prevenir o manejar el conflicto.



“Mi mujer llegó a tener un profundo conocimiento el arte (del Karate). Tenía un buen nivel y solía mediar entre disputas de borrachos. El éxito dependía enteramente de su poder de persuasión” Gichin Funakoshi sensei, “Karate-do Ichiro” , 1956

Antonio Avila