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domingo, 25 de abril de 2021

KARATE-DÔ ICHIRO

 


El pasado día 23, en el Centro Cultural Pablo Ruíz Picasso de Torremolinos, con motivo del Día del Libro, pudimos reunirnos siguiendo los protocolos de seguridad, por lo que  lamentablemente solo pudo acudir un reducido número de alumnos, compañeros y amigos, quedando otros muchos  sin poder asistir.


El tema central de la reunión fue exponer y discutir, algunos de los temas que aparecen en el libro autobiográfico del maestro Gichin Funakoshi publicado en 1956 y titulado “Karate-dô: Mi Camino” (Karate-do Ichiro - 空手道一路)


Un par de meses atrás se propuso dentro de la Asociación Malagueña de Goju-Ryu la lectura de determinadas obras relacionadas con el Karate. La autobiografía de Funakoshi ha sido pues la primera.


Sensei Antonio Avila comenzó con la exposición de los siguientes temas:

  • La evolución del conocimiento del maestro Funakoshi desde los años 70 en España.
  • Una breve descripción de lo que el maestro Funaksho significó en la evolución y difusión del Karate.
  • La publicación y traducciones del “Karate-do Ichiro”.
  • El erróneo concepto de “deporte” en la obra de Funakoshi  y algunos “deportes” de Okinawa.
  • “Perder la coleta” como signo de las posturas de cambio y conservadurismo en la Okinawa del cambio de siglo.
  • La unidad del Karate
  • Funakoshi , la bebida y costumbres de Okinawa.
  • ¿Estaba el Karate prohibido?
  • El maestro Azato y su influencia en el Karate de Funakoshi
  • Mitos del Karate.
  • El  Shotokan.


Estos temas dieron pie a múltiples preguntas relacionados con ellos así como a otros como la definición del Karate, la influencia del Bushido, evolución del Karate y sus estructuras asociativas, etc. Muchos temas quedaron en el tintero y fue un gran placer poder debatir diversas opiniones y plantear nuevas cuestiones.

Quedamos emplazados para la creación de nuevas oportunidades de debate e intercambio, en la esperanza de que pronto mejoren las condiciones para poder realizarlas.

Nuestro agradecimiento a todos los participantes, al sensei Antonio Avila por su exposición, a Andrés López por las fotos y al área de Promoción Cultural del Ayuntamiento de Torremolinos por la cesión del espacio y los medios técnicos.

 

AMGK





viernes, 8 de enero de 2021

Queridos Reyes Magos...

Queridos Reyes Magos,

Ha pasado un año que para todos quedará en el recuerdo y del que cada uno tendrá su particular “collage”. 

En mi caso, pese a palabras que creía en desuso, como “confinamiento” o “toque de queda” ha sido un año de permanente esfuerzo.

Increíble ver mediante aplicaciones que antes no tenían utilidad, a mis padres, hermanos y resto de la familia y convertirlo en un MOMENTO ÚNICO, lleno de alivio por estar todos.

De igual forma, mi entrenamiento de KARATE, se ha convertido en una especie de batalla por continuar con el aprendizaje, de encontrarnos por el móvil intentando no perder detalle y siempre, la alegría de que todos sigamos detrás de ese extraño espejo de muchas caras.








Cuando hablaban del Misogi, trataba de imaginar, el frio de la arena en los pies y el tacto del agua helada empapando el karate-gi, el olor a humedad y arena, incluso el sonido de las olas y la visión del amanecer como una nueva esperanza de otra oportunidad; sin embargo, mientras todos hablaban del tiempo, de los grados y de lo terrible, que yo ya me había imaginado que seria, pensaba en esas 108 bonnô, buscaba al menos uno que perturbe mi espíritu la gran parte del año, y liberarme de él, cada tsuki era un esfuerzo por sacarlo fuera, por acabar con él, y después con ese baño de agua fría, con el amanecer que lo llena todo de nuevo, para empezar el año ajena a ese lastre que tiende a empujarnos siempre lejos de donde estamos.



Queridos Reyes, escribiros una carta después del Misogi, tras haber pasado los días pensando en todas esas sensaciones, no es más que para agradecer por la VIDA, porque el significado que le damos al blanco del cinturón caminando hacía el agua, que nos hace iguales, luchadores que buscan algo más dentro de ellos, aunque para mí, sólo 1 “bonnô” de esos 108 se quede ahí, para unos seguro que la lucha es más profunda o dolorosa, para otros se traducirá en simplemente agua fría, en mi caso, al salir del agua, de espaldas al pasado, cada paso hacia la arena, y la respiración del kata Tensho, fue como el recién nacido que empieza a respirar aire nuevo con fuerza, con nuevos objetivos, con más camino por delante, con más que aprender que de enseñar.
















Escribir esta carta a mis queridos Reyes Magos, tiene un significado valioso, el de AGRADECER, a los que en este camino, siguen una estrella, la mayoría de veces fugaz, pero incluso sin verla siguen, y nos muestran a los que vamos perdidos, a los que nos quedamos con lo de fuera, a los que nos caemos con un contratiempo, que hay que seguir, hay que caminar hasta el agua, hay que respirar y luchar en esas 3 batallas: cuerpo, mente y espíritu (Sanchin), y dejar ahogado en lo profundo, lo que te perturba para levantarte y continuar: Nana korabi, ya oki: Cae 7 veces, levántate 8.


Tengo la suerte de tener Reyes Magos en este Dôjô, en mi familia, en algunos amigos; tengo la suerte de haber pasado por el 2020 con la creencia de que podemos seguir aprendiendo, incluso los que hemos perdido a alguien, hemos podido apreciar más ese amanecer que lo llena todo de nuevo cada día con la esperanza de ser mejores personas.


Finalmente, queridos Reyes, no puedo olvidar el chocolate caliente que tomamos una vez recompuestos, las risas y la prueba de que aquel Dôjô esa mañana iba tomando multitud de formas, incluso allí, en la cafetería, era bonito veros a todos con la sensación de haber comenzado algo.






                                         Arigato Gozaimasu                

                                         Mar Alonso 



jueves, 24 de diciembre de 2020

NANA KOROBI YA OKI

 


Esta foto del palacio del Castillo de Shuri (Naha, Okinawa), fue tomada unos meses antes de que fuese tristemente devastado por un incendio a finales del 2019. Estas construcciones desde sus orígenes allá por el siglo XIV, fueron destruidas muchas veces, incluida la batalla de Okinawa. Sin embargo en pocos años volverá de nuevo a su antiguo esplendor gracias a la perseverancia del pueblo de Okinawa.

    Desde el mes de marzo de este año que finaliza, las circunstancias derivadas de las medidas contra la propagación del coronavirus, han puesto diversos obstáculos a la continuidad de nuestra práctica. Sin embargo nuestro espíritu y nuestro vínculo se han mantenido fuertes.

    Al principio en la distancia, cada uno practicando en su casa, compartiendo vídeos, fotos y textos por las redes sociales y acudiendo a sesiones on-line


















En verano nos trasladamos al campo, y mas tarde pudimos regresar al dôjô, divididos, limitados y con horarios cambiantes. Pero aún así, hemos terminado el año sin bajas e incluso con nuevas incorporaciones. 




A nivel personal habéis demostrado vuestra constancia en el camino del Karate, y que este itinerario es ya importante en vuestras vidas. También ha sido notable la colaboración de los senpai en el mantenimiento de las clases y la comprensión de todos ante los cambios que se nos iban imponiendo.

             Un lema japonés reza: “Caerse siete veces, levantarse ocho” (nana korobi ya oki 七転び八起き). Es decir, no solo hemos superar las dificultades, sino incluso hacer un poco más.



En Japón con motivo del Año Nuevo, existe la costumbre de adquirir el llamado Daruma Koboshi (達磨 小法師), el popular tentetieso de papel maché que representa la imagen de Daruma (Bodhidharma) y que alude al ideal de perseverancia y determinación al mantener siempre su posición original. En algunas ocasiones se pinta en él el citado lema, potenciando aún mas la decisión de mantener una actitud positiva ante la adversidad o los obstáculos que se nos presenten.

             Los Daruma Koboshi también son utilizados para comprometernos en el nuevo año con un propósito, que aunque alcanzable no esté exento de esfuerzo y perseverancia. Para ello se pinta uno de sus ojos, y su presencia nos recordará nuestro compromiso. Conseguido nuestro objetivo se le pinta el otro ojo.

Os deseo a todos, alumnos, compañeros, amigos y conocidos, que este nuevo año podamos mantener este espíritu perseverante y positivo que nos permita levantarnos las veces necesarias y nos lleve a cumplir nuestras metas.

Ganbatte!!

Cena de Navidad 2019


Antonio Ávila










jueves, 1 de octubre de 2020

RESPONSABLES DE NUESTRO ENTRENAMIENTO

 


Okinawa, Naha. Un joven practicante de Karate ha llegado temprano al jardín de una humilde casa del barrio de Tsuboya. Barre el suelo eliminando las pequeñas piedrecitas que luego se suelen clavar en los pies. Lo humedece un poco y luego coloca los utensilios de entrenamiento. Otros compañeros van llegando. Uno trae una larga tabla para sustituir a uno de los makiwara partido el día anterior y se empeña en la tarea.

Los alumnos más antiguos ya inician la actividad en el pequeño jardín. Los ejercicios de junbi undo y hojo undo son escrupulosamente realizados a diario. El maestro Miyagi no cesa de repetir la importancia de realizarlos correcta y regularmente. Tras esto, cada uno se enfrasca en el trabajo que tiene asignado, sin distracciones y sin desviaciones. Hace ya rato que el sensei observa el entrenamiento, primero desde el interior de su casa y ahora sentado en el exterior. En la forma de practicar de sus alumnos evalúa tanto su carácter como sus cualidades personales.

Uno de los mas jóvenes lleva un par de meses practicando únicamente el inicio del kata Sanchin. Su cuerpo se ha fortalecido en este tiempo gracias a los ejercicios complementarios. Su posición es sólida y mas segura, su respiración profunda, su concentración ha aumentado gracias a un fuerte espíritu que le ha permitido mantener su entrenamiento diario de varias horas, centrado en apenas tres pasos y dos técnicas. A pesar de haber sido recomendado para ser adiestrado, debe demostrar que será digno del esfuerzo que va a ser invertido por todos en su formación. Pronto el Sensei le enseñará el resto del kata y permitirá que los senpai le instruyan.

El resto de los alumnos mantiene un fuerte ritmo de práctica. Con el mismo espíritu que el principiante (shoshin), se esfuerzan en el dominio del kata que tienen asignado. Sus técnicas y desplazamientos, el fortalecimiento específico para algunas de sus características, las aplicaciones con compañeros, el dominio ambidiestro, y finalmente la repetición incansable del mismo kata

No hay espejos. La concentración en las propias percepciones es importante, la mirada debe educarse y estar atenta a los detalles para captar el movimiento de los alumnos mas avanzados y sobre todo cuando el Sensei realiza una demostración. Este es un momento especial y poco frecuente. El kata es realizado tal cual es. No hay explicaciones. Es captado según el nivel de comprensión y dominio que cada uno tenga de él. Esto será muy útil en un verdadero combate. Las aplicaciones son igualmente reales. El Sensei utiliza a los alumnos mas avanzados como uke ya que son los que pueden aguantar el ímpetu de sus técnicas. Aún controladas, dejan marcas tanto cuando defienden como cuando atacan.


Finalmente el kata Sanchin reúne a todos los practicantes. Es realizada varias veces y a menudo sufriendo el shime del Sensei. Todos terminan al límite de sus fuerzas, con los hombros amoratados y cubiertos de sudor. Es hora de los ejercicios de relajación, de limpiar la zona de entrenamiento y de volver a colocar todo en su sitio. 



La esposa del Sensei se acerca con una gran tetera, los alumnos se apresuran a arrebatársela y a servir una taza de té verde al Sensei y a sus compañeros. Miyagi sensei aprovechaba estos momentos para hablar sobre el Karate y su filosofía, sobre la mente, el cuerpo y el espíritu, sobre la vida y la muerte. Cae la noche, han pasado varias horas desde que se inició el entrenamiento y cada uno vuelve a su casa pensando en la experiencia vivida, y en lo que tendrá que mejorar al día siguiente.

Así era el Goju-ryu original. Esta historia debe inspirarnos en nuestra práctica personal. Es verdad que no podemos entrenar tres o cuatro horas diarias supervisados además por Miyagi sensei, pero por eso mismo no podemos perder el tiempo. Hay que atender a los tres aspectos de la práctica (Shin-Gi-Tai) en función al kata que estemos estudiando. 

TAI (el cuerpo): Debemos acondicionarlo para que pueda responder a las exigencias del Kata. Quizás pida una fuerza especial en las piernas o en los brazos, o mayor flexibilidad, o resistencia. Los ejercicios complementarios y la intensa y continuada repetición de las propias técnicas mejoraran estos aspectos. No olvidemos la respiración adecuada.



GI (la técnica): Debemos dominar todas las técnicas que en el kata aparezcan (posiciones, desplazamientos, caídas, golpes, patadas, defensas, agarres y sueltas). Hacer series de repeticiones de la técnica aislada, en una posición estática o en movimiento (en línea, en cuatro u ocho direcciones), en combinación con otras, en la misma secuencia que el kata, etc. Fortalecer las superficies de contacto, aplicarlas sobre utensilios de golpeo (makiwara, saco, paos, etc), estudiar las áreas mas adecuadas para el golpeo (kyusho), la presión o el agarre, y aplicarlas con un compañero, etc. Reconocer las formas de desplazamiento, las esquivas, la utilidad de cada posición, la táctica. Estudiar y aplicar el bunkai, las múltiples variantes que nos proponga el sensei y buscar opciones personales. También debemos dominar las técnicas de ataque de uke en el bunkai. A este nivel y para su mejor comprensión no está de mas conocer el nombre de las técnicas, la historia y características del kata y como es realizado por algunos maestros.



Finalmente realizar el kata con la seguridad, que alcanzaremos por la repetición, pero también realizándola en varias direcciones, al aire libre sin referencias espaciales, o sobre un terreno desigual o entre árboles u otros obstáculos que nos obliguen a variar los desplazamientos sin perder el enbusen original del kata.



SHI (el espíritu): Si Tai es el ámbito del cuerpo y Gi es la técnica aprendida a través del cuerpo y la mente, Shi es el funcionamiento unificado de los dos ámbitos. El espíritu, lo espiritual, es algo mas que la suma de cuerpo y mente. La unificación en lo que hacemos es nuestra fuerza espiritual. Es trascender los límites que nuestra mente impone a nuestro cuerpo. Mo ichido (una vez mas) siempre es posible. Es el estado de vacío (mushin) que permite tener la plena disponibilidad de nuestras posibilidades, si vernos atados a emociones (miedo al fracaso, pánico, exceso de confianza…) y a sus manifestaciones (nerviosismo, apatía…), tampoco a imágenes mentales de nuestro razonamiento (es un adversario muy fuerte, o muy débil, o no podré o estoy “sobrado”…). Sin este estado estaremos autolimitados, no podremos usar aquello que hemos aprendido. Por ello nuestro entrenamiento del kata debe recrear lo mas fielmente posible la intensidad del combate, con consciencia plena en lo que estamos haciendo en ese momento (aquí y ahora).


El dojo es una representación de nuestra vida, y aquellas enseñanzas que adquirimos en él, al ser interiorizadas se reflejarán en cualquier aspecto de esta. 


Antonio Ávila







viernes, 25 de septiembre de 2020

NAKASHIMA NU UFUISHI

 


             En el barrio de Izumisaki, junto a la terminal de autobuses de Naha, encontramos un conglomerado calizo a modo de una gran piedra, que testifica que la zona estuvo antes ocupada por el mar. De hecho formaba parte del distrito de Nakashima (仲 島 “isla de en medio”), establecido en 1672, y que ocupaba una pequeña isla que poco a poco se unió a tierra firme, quedando separada solo por un canal.

Isla Nakashima. Detalle de estampa de Hokusai (1832). Están representadas las grandes piedras.

               Las conocidas como “Piedras Grandes de Nakashima” (" 仲 島 大石 Nakashima nu ufuishi), de las que esta es un ejemplo, llamaron siempre la atención de los chinos que se asentaron en Kumemura, dándoles gran importancia desde el punto de vista del Feng Shui, considerándolas como las “perlas del Dragón”. Los descendientes de estas familias chinas han mantenido la veneración por esta roca y hoy en día está declarada como Bien Cultural de la Prefectura.




               Podemos ver que actualmente la roca está marcada por la simbología shintô, con la instalación de un pequeño santuario (祠 - hokora) y rodeada por una cuerda ritual (標縄 – shimenawa) que la identifica como una iwakura (磐 座) o roca donde se alberga un kami (神), por tanto tiene la categoría de sagrada.
Hokora
Shimenawa
           Como suele ocurrir en Okinawa, al mismo tiempo este enclave shintô no borra por entero las creencias autóctonas, ya que se mantienen presentes en los shîshâ (シーサー – perros-león) y en determinados elementos del altar.




Antonio Ávila