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lunes, 30 de agosto de 2021

ARAGAKI SHUICHI (1929-2021) DESPEDIDA A UN MAESTRO HISTÓRICO

 


Aragaki Shuichi nació en Taiwán (ciudad de Taichung) el 10 de Enero de 1929, pues su familia se mudó desde Okinawa a principios del siglo XX. Desde niño escuchó muchas historias sobre las artes de lucha de Okinawa de su padre y de su abuelo, Aragaki Ryuko quién fue el primer maestro de Miyagi Chojun. (1)


                            Aragaki Ryuko (1875-1961)

Se graduó en la Universidad Técnica de Taipei en 1946, donde practicó Judo (hasta 2ºdan). También entrenó algún estilo de Kenpo local.


El joven Shuishi (Foto publicada por Nakamura sensei)

En 1947 después de la Segunda Guerra Mundial, su familia regresó a Naha y Shuichi expresó su deseo de aprender Karate. Su abuelo lo presentó al maestro Miyagi Chojun en 1951, quién lo aceptó como alumno a pesar de que en aquella época admitía a nuevos estudiantes, pero no pudo negarle este favor a su antiguo maestro. Así a sus 22 años Shuichi comenzó sus entrenamientos en el llamado “dojo del jardín de Miyagi”, al que acudía todos los días después de su trabajo como maestro sustituto en la escuela primaria.


 Aragaki Shuichi como maestro de escuela (Foto publicada por Nakamura sensei)

Junto a An´Ichi Miyagi, su compañero de práctica, limpiaban el jardín, llevaban agua a la cocina en grandes recipientes, cortaban leña y mantenían o construían los aparatos de entrenamiento, antes de iniciar la sesión de práctica.

Shuichi recordaba que su sensei le inspiraba cierto temor, pues era muy estricto en el entrenamiento y las demostraciones de los principios que le enseñaba solían ser duras.(2)

Terminado el entrenamiento, con frecuencia cenaban con Chojun Miyagi sensei y su esposa, y entonces el maestro se mostraba más amable y gentil mientras contaba historias sobre el Karate.

          En septiembre de 1953, Aragaki sensei fue a Tokio para ampliar sus estudios, y un mes después se enteraría de la muerte de su sensei, Chojun Miyagi. 

            En Enero de 1954, algunos de los estudiantes del maestro comenzaron a reunirse para entrenar en el famoso “dojo del jardín”, entre ellos Eiichi Miyazato que era el jefe del grupo, Koshin Iha y An'ichi Miyagi, a los que se fueron agregando nuevos alumnos. Ese mismo año Shuichi regresa de Tokio y entrena en ese lugar principalmente con An'ichi Miyagi Sensei.


Arakaki y Miyagi sensei en el dôjô Higaonna de Naha

        Eiichi Miyazato sensei organizaría una fiesta de despedida para Shuichi Aragaki sensei, con motivo de su vuelta a Tokio en 1955 . 

       En 1967, Arakaki sensei, abre su propio dôjô en la zona de Bunkyoku. El maestro Miyagi antes de fallecer le había pedido que visitara a su hijo, Kei Miyagi (1919-2008), que residía en la capital japonesa, y es cuando este le expresó la intención de abrir un dôjô de Karate y le pidió su ayuda. Aragaki Sensei aceptó y en 1957 comenzó a enseñar en el "Komeikan-Dojo" de Kei Miyagi en Shiina machi.

En primera fila los sensei, Higaonna Morio, Miyagi Kei y Aragaki Shuichi

En 1960 fue asesor del club universitario de Karate de Kagawa y más tarde del de Tokushima.

            En 1972 fue elegido vicepresidente de las federaciones de Karate de Tokio y Tanashi, y de esta última ciudad recibe un galardón por sus enseñanzas en Karate.

            En ese mismo año Aragaki sensei decidió volver a Okinawa debido a la salud de su hija y se hizo consejero del Uehara Dôjô en Naha. Así mismo fue nombrado consejero de IOGKF en 1981, impartiendo clases en el Higaonna dôjô de Naha.


Nuestra compañera Ana sensei, junto al maestro Arakaki. Naha, 2012

            Aragaki sensei ha representado hasta la actualidad la continuidad de las enseñanzas del maestro Miyagi dentro de la IOGKF.

    Nos despedimos con tristeza de un apreciado maestro y compartimos el pesar de sus familiares y alumnos más cercanos, con especial mención a Nakamura sensei, quién fue discípulo directo antes de que el mismo Aragaki sensei lo presentara al maestro Higaonna.


       No podemos dejar de reproducir la foto tomada en el Budokan de Naha en el año 2019, la última vez que pudimos ver en persona al maestro Aragaki, y que refleja no solo el profundo respeto y cariño de sensei Nakamura hacia su maestro sino también la humildad en su gesto.



A.M.G.K.

1 La mayor parte de los datos biográficos del maestro Shuichi Aragaki ha sido extraídos de "The History of Karate" de Morio Higaonna, Dragon Books, 1996, así como de publicaciones de Nakamura sensei en su página de Faceboock.

2 "Durante el entrenamiento era muy duro y nos abofeteaba porque cuando te dicen algo en el entrenamiento puedes olvidarlo, pero si te abofetean siempre lo recuerdas. Estaba tan asustado de su bofetada. (…) En los viejos tiempos, mis superiores decían que si hacías una pregunta te ignoraría. Sin embargo, cuando estaba entrenando en su dojo, él era mayor y más tranquilo. Si le hiciéramos una pregunta, él nos lo explicaría en detalle, así que creo que tengo mucha suerte de haber entrenado cuando lo hice." Entrevista a Shuichi Aragaki realizada por Toshihiro Oshiro. https://www.dragon-tsunami.org/Dtimes/Pages/article41.htm

martes, 27 de septiembre de 2016

KENKYO (謙虚): HUMILDAD


"Para contrarrestar la arrogancia o el orgullo, uno debe pensar en las propias deficiencias para hacer brotar la humildad".
Dalai Lama
            
            Un camino espiritual (Dô) sincero, al igual que su práctica, siempre se fundamenta en la Humildad.

Recuerda Higaonna sensei en su artículo sobre la Humildad[i] que su maestro An´ichi Miyagi, le decía: “Debes buscar constantemente y desarrollar tu técnica y carácter desafiándote cada día; empujándote cada vez más duro, con el último fin de la humildad”. El maestro Higaonna insiste en que el objetivo de la práctica es permitir que el Karate desarrolle armonía (Wa) en cuerpo y mente, pero también nos ha transmitido que el espíritu de Wa es la humildad, tanto en relación con uno mismo como con los otros.

La virtud de la Humildad hacia nosotros mismos es importante para nuestro desarrollo pues mantendrá en nosotros el espíritu de principiante (shoshin) necesario para progresar y no un gran ego que nos convenza de estar en la cima, de saberlo todo. El humilde dirige hacia dentro su práctica, y por tanto no busca ni le interesa ser centro de atención.

            En relación a nuestros maestros, compañeros, alumnos y demás personas que han contribuido y contribuyen en nuestro aprendizaje, ser humildes es darse cuenta de que no somos los únicos artífices de nuestros resultados, y es de sabios sentirse por ello agradecidos. La gratitud es a su vez el fundamento de la sincera humildad que mantiene a raya la arrogancia de nuestro ego, que insiste en reafirmar que somos capaces de hacerlo solos, y que a nadie necesitamos.

             De nuevo citamos a Higaonna sensei: “Debes permitir que el Karate desarrolle tu espíritu y no usarlo para aumentar tus propios deseos egoístas”. El deseo de provecho económico, de prestigio o de cualquier otro tipo no hace mas que debilitar la madurez espiritual del practicante e induce a la búsqueda, a través de una falsa humildad, del reconocimiento de los demás para ser utilizado en beneficio propio.

Nosotros no practicamos para demostrar superioridad sobre otros. No obstante es natural que queramos compartir nuestros logros. Pero debemos hacerlo desde el respeto (Rei), otro de los puntales de nuestra práctica, y desde la sinceridad. Nuestra práctica ha de ser sincera, con humildad pero sin sumisión, igualmente realizada ante el maestro como ante el alumno, sin perder de vista nuestra condición permanente de aprendiz, sin imponer nada a los demás, solo demostrando, pues la humildad verdadera se demuestra con los actos, no con las palabras.
       Para terminar me gustaría hablar un poco de la Humildad en la relación particular con nuestros maestros:             
          En la sociedad en la que nace el Karate la humildad es un valor inherente a un comportamiento correcto, y se expresa a diario en la relación con los demás, tanto en el idioma como en las actitudes, de ahí provienen todas las normas de protocolo que utilizamos en el dôjô en relación al maestro, a los compañeros, a los alumnos y al dôjô mismo con todo su contenido. Sin embargo el conocimiento y cumplimiento de estas normas, aunque sean de ayuda, nos hará ser educados pero no implicará obligatoriamente una actitud verdaderamente humilde. Como hemos visto, la Humildad, es una actitud interior que se reflejará de manera espontánea en nuestro comportamiento.
          Sabemos ya que la Humildad en la práctica de la Vía del Karate conduce a la maestría. En la tradición zen, la transmisión de la maestría (Shiho) no suele recaer en el de mas jerarquía, ni en el mas antiguo, sino en aquellos que nadie espera, en el mas humilde y por tanto sabio, no en vano se dice que la Humildad parece que no sabe nada pero a la vez lo sabe todo. Su humildad los ha hecho desapercibidos, no se promocionan, no quieren títulos, a veces ni desean la misma transmisión. Convertido en maestro asume que deberá esforzarse aún mas en no perder la humildad y la sinceridad de su práctica, por ello en la historia del Zen muchos al recibir el shiho abandonaron los templos y se hicieron ermitaños, otros aceptaron el reto de la transmisión. 
        La observación, base del aprendizaje, no solo debe enfocarse en la maestría de la ejecución de la técnica por parte de nuestro sensei, sino también en su actitud, en su lucha por mantener su espíritu de principiante a la vez que se hace responsable de una sincera transmisión. La palabra sensei se utiliza en relación a seito (alumno), donde hay un sensei obligatoriamente debe haber un seito. Por ello ante un sensei no somos mas que seito, ese es nuestro papel, si queremos aprender. Así como una taza de café (cambiaré el toque oriental del té, porque me gusta mas el café) debe estar por debajo de la cafetera para poder ser llenada, nuestra actitud humilde permitirá la transmisión fluida del conocimiento. Por tanto en el proceso de aprendizaje seremos seito, no amigos, no “manos derechas”, no preferidos ni merecedores de un trato especial por ninguna circunstancia, sin auto-asignarnos responsabilidades ni tareas que se aparten de la mera relación sensei/seito. Solo así conectaremos con el sensei de manera humilde, respetuosa y libre, centrándonos en lo verdaderamente importante en esta relación: la práctica personal constante.
      De igual manera sin un seito no tiene razón de ser un sensei, por lo que este acepta su responsabilidad sobre nosotros, y será bajo su criterio que aprendamos mas o menos, y que se nos asignen las tareas que considere apropiadas para nosotros, sin que nada de esto nos haga sentirnos inferiores o superiores a otros. Debemos confiar en la supervisión del sensei o dejará de serlo para nosotros. Como dijimos ser humilde no es ser sumiso, ni significa no utilizar el sentido común, pero cuando el ego me dicta que llevo razón y no escucho con humildad, analizo la cuestión solo desde mi punto de vista y pierdo la capacidad de pedir disculpas, y entonces, ya no estaré en la Vía.

Antonio Avila



[i] Morio Higaonna: Carta Internacional, Octubre de 1995

viernes, 1 de julio de 2016

LAS DENOMINACIONES DE LOS MAESTROS

A menudo en referencia a los maestros nos encontramos denominaciones como O-Sensei, Shihan, Soke… ¿Que significan estas expresiones? ¿Cual es su origen? ¿Como deben usarse en Karate?

La denominación básica que nos sirve de referencia es Sensei (Shinshi en uchinaguchi). Sensei literalmente significa “el que ha nacido antes”, haciendo referencia a que es el que tiene la experiencia previa necesaria para transmitir la enseñanza, siendo así capaz de crear las situaciones necesarias para que el alumno consiga las suyas propias. El término Sensei es quizás el más general, y es usado en la vida cotidiana para todo tipo de profesor o maestro en una actividad. Además es la forma en que nos dirigimos a un maestro sea cual sea su grado técnico u honorífico.

En Karate, un Sensei a diferencia de un mero entrenador se define por la posesión de esta experiencia de la que hablábamos y no tiene razón de ser si no existe al menos un Seito (alumno). Por tanto la denominación de Sensei es de relación. Al igual que un padre, además de tener determinadas características para ser así considerado, necesita un hijo para serlo. Dicho esto, estrictamente hablando, una persona experta en Karate es un karateka, no necesariamente un Sensei, aunque puede utilizarse el término para dirigirse a él refiriéndose a su maestría.

Otras denominaciones de relación son las de Senpai (compañero de antes) y Kohai (compañero de después). Esta relación dentro del mundo del Karate, proviene de Japón, donde aún hoy tiene gran importancia en el mundo empresarial. Dentro de un dôjô es una relación siempre por debajo del Sensei principal, pero este último puede que tenga a su vez un Senpai a otros niveles de la propia escuela. El Senpai cumple una función de relación entre alumnos y maestros, debe ocuparse de la formación de los alumnos, y a veces se le asigna la responsabilidad de supervisar el progreso de alguno en concreto.

Volviendo al Sensei, en lo que podríamos llamar tiempos de formación del Karate, la transmisión de  los conocimientos se hacía en muchas ocasiones dentro de la propia familia. Pienso que no había denominaciones específicas para el que enseñaba cuando el alumno era un hijo, o un nieto.

En la Okinawa de aquellos tiempos se utilizaba el término Bushi no para designar a un guerrero samurai como en Japón, sino como título honorífico otorgado a expertos en artes marciales, no solo por su maestría técnica sino también por poseer un carácter noble. Esté término ya se aplicaba a maestros precursores del Karate o tijigaya (practicante de Ti) como Bushi Sokon Matsumura o Uhu Bushi Higaonna no Tanme (Anciano y respetado gran Bushi Higaonna). La tradición se mantuvo entre los primeros maestros del Karate, como Chojun Miyagi, Choshin Chibana, Chutoku Kyan, Kentsu Yabu, etc, que fueron nombrados como Bushi. Otro término derivado era el de Kakurebushi o “gerrero oculto” referido a aquellos expertos que no se daban a conocer y que seguían una tradición familiar no estando en ninguna escuela en particular.


Como curiosidad, el término Bushi se utilizaba también para denominaciones menos “honoríficas”como Kuchi Bushi ó guerrero de boca (de boquilla decimos nosotros) que solo sabía alardear de sus supuestas habilidades, o el Tijikun Bushi, o guerrero que alardeaba de sus nudillos, o el Bushi Gwa, o “pequeño guerrero” llamado así porque solo había captado un pequeño aspecto de lo que era un Bushi.

Bushi Miyagi
En Japón se utiliza el término Soke para denominar al cabeza de familia. Este término también se utilizaba para el monje principal de un templo, y en la actualidad hace referencia a la persona que preserva un cierto legado histórico o cultural, incluso fuera del ámbito de las artes marciales. La relación de las artes marciales con los templos en Japón, pudo ser la causa para que se adoptaran algunas denominaciones que se usaban para los monjes principales como la citada de Soke o como Osho (“amante de la Paz”) o Dôshu (“maestro del Camino”).
Soke Takamatsu
 Dentro de las Koryu japonesas, la enseñanza no se limitaba a familias sino que incluía a veces a un extenso clan. Fue el origen del sistema Menkyo, una forma de graduar a los practicantes de artes marciales en función de la profundidad de sus conocimientos en la escuela en cuestión, emitiendo una licencia (menkyo) que le permitía poder enseñar a determinado nivel, siendo el certificado Kaiden el que demostraba el aprendizaje total de la escuela y que en algunos casos solo poseía el sucesor de la misma al que podía denominarse Soke, Dôshu o Taiso. Dentro de esta tradición podemos encontrar otros términos, como el de Kaiso o Sosai (presidente fundador), refiriéndose al fundador del Ryu (“escuela”) o Shodai (o Shodaime) como fundador de la primera generación (luego Nidai, Sandai...) por ejemplo Nidaime Soke, o jefe de escuela de segunda generación.  Cuando el Karate okinawense viaja a las islas principales de Japón, en algunos casos se funde con estas tradiciones y es posible encontrar estos términos, aunque no es lo común.

A principios del siglo XX el Karate ingresa en la Dai Nippon Butokukai que establece el sistema Shogo de titulaciones de enseñanza, donde encontramos los niveles de Renshi, Kyoshi y Hanshi, que por tanto son títulos y no formas de denominar a un Sensei. En la actualidad son grados honoríficos que mantiene cierta correspondencia con el Dankyûsei, o sistema de graduación por Dan y Kyu y sus correspondientes cinturones de color.

Un término que es muy utilizado en Karate es el de Shihan, que de manera libre podría traducirse como “quien muestra el ejemplo”. Es un título que según las escuelas puede referirse a determinado grado de maestría o a un Sensei responsable de varios dôjô o instructores. Así mismo el título de Meiyo Shihan hace referencia al “maestro instructor de honor”, Shusheki Shihan al “instructor jefe de mayor grado”, Saiko Shihan al jefe de Shihan,  y el de Shihan Dai a un instructor asistente de alto grado. En la misma línea está el término de Kanchô dado también al jefe de instructores o al maestro principal.

Kanchô Oyama

Otro término poco conocido, al menos en Occidente, es el de Meijin, que podría traducirse como “hombre astuto”y que se refiere a un maestro de gran dedicación al arte y que ha conseguido un alto nivel tanto técnico como espiritual, algo así como un genio de las artes marciales.

En ocasiones una forma honorífica de hablar como es decir O-Sensei se convierte en una forma respetuosa nombrar al maestro principal de la escuela, aunque este no sea un término propiamente marcial.

O-Sensei

En el Karate moderno, no solo dividido en escuelas (ryu) sino también en organizaciones, y así encontramos el título de Kaichô, que hace referencia al presidente de una asociación o federación, sin ser necesariamente el Sensei principal.

En cualquier caso la totalidad de los términos que aquí hemos citado no son más que apelaciones respetuosas, honorificas o de reconocimiento de un grado, una función o un nivel de maestría tanto en el arte marcial como en la vida, y siempre son aplicados o concedidos como reconocimiento de los demás. Los propios receptores de estos títulos no los usan, a menos que se sea un Kuchi Bushi, pero pueden ser referidos en una presentación hecha por un tercero. El término utilizado sin miedo al equívoco siempre será Sensei.

Antonio Avila