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sábado, 15 de mayo de 2021

LA HISTORIA DE LOS 47 RÔNIN

Edificio principal (hondō) del templo Sengakuji (泉岳寺) en Tokyo

            Debemos al Barón Algernon Bertram Freeman-Mitford (1837– 1916), diplomático de la Legación Británica en los incipientes años de la apertura de Japón al mundo, la primera versión que llegó a occidente de la historia de “Los 47 Rônin”, incluida en su libro “Tales of Old Japan” (“Cuentos del Antiguo Japón”), publicado en 1871.

Cartel de la película “47 Ronin”

 

            Pero es el cine quién mas recientemente ha difundido esta historia, sobre todo entre el público más joven. En primer lugar de la mano de la película estadounidense “47 Ronin”, del año 2013, dirigida por Carl Rinsch y protagonizada por Keanu Reeves, y mas tarde, en 2015 por el film “Last Knights” (“Los últimos caballeros”) dirigido por Kazuaki Kiriya y protagonizada por Clive Owen. Esta última versión no ambientada en Japón a pesar de la nacionalidad de su director.

            La historia de los “47 Rônin” sin embargo ha sido recreada por el cine japonés desde sus inicios, a principios del siglo XX, y contamos con más de sesenta versiones [1].  Quizás la primera sea “Chûsingura” [2] del director Ryo Konishi, estrenada en 1907, y que se trata mas bien de una versión cinematográfica de la famosa obra de teatro kabuki “Kanadehon  Chûsingura”[3] estrenada por primera vez en Osaka en el año 1748[4]. Entre todas podemos destacar “Genroku Chûshingura” (“Los 47 leales”) de 1941 dirigida por el maestro del cine japonés, Kenji Mizoguchi, aunque quizás la versión mas conocida en occidente sea “Chûshingura lHana no Maki” (“Los 47 rônin”) de Hiroshi Inagaki estrenada en 1962.

             La historia de “Los 47 Rônin”, adornada por la leyenda, comienza cuando el señor de Ako (hoy prefectura de Hyôgo), Asano Naganori (1665-1701), durante la periódica y obligada estancia de dos años que como daimyô debían cumplir en Edo, en el castillo del shogun Tokugawa Tsunayoshi (1646-1709), fue insultado por el jefe de protocolo, Kira Yoshinaka (1641-1703). Ambos mantenían una mala relación debido a que Kira anteponía sus intereses económicos a su deber de instruir debidamente a Asano, siendo este victima de sus desprecios y provocaciones, hasta el punto de intentar matarlo, lo que se conoce como el «Incidente de la galería de los pinos», acto que estaba severamente castigado dentro del recinto del castillo.

Seppuku del señor de Anko. Escena de la película “Los 47 rônin” de Hiroshi Inagaki.

            Asano fue detenido y condenado a cometer seppuku, el suicidio ritual, única forma para un samurai de morir con honor en estos casos. De nada sirvieron los testimonios que apuntaban a Kira como incitador, y mientras que Asano fue condenado a muerte, su castillo y posesiones fueron expropiadas, sus samurai pasaron al estatus de rônin y su viuda fue exiliada, Kira, al contrario, salió airoso quizás por los lazos familiares que le unían con jueces y nobles de Edo, a pesar de que la ley condenaba por igual a ambas partes de una disputa.

Ichiri Chaya” es la casa de geishas del barrio de Gion en Kyoto, donde la tradición cuenta que Oishi Yoshio pasaba noches enteras entregado al juego y la bebida.

            Los 47 mas fieles samurai de Ako, ahora sin amo (rônin), liderados por Oishi Yoshio (1659-1703), jefe del Consejo (hittōgarō), motivados por el injusto trato recibido por su señor, deciden vengarse de Kira Yoshinaka, y para ello urden un plan secreto que disolviese cualquier sospecha de venganza. Para ello se dispersaron y llevando una vida totalmente al margen de lo que se esperaría, se dedicaron al comercio, ingresaron en monasterios, se hicieron vagabundos e incluso, como en el caso de Oishi, llevaron una vida disoluta en Kyoto, entregándose al alcohol y abandonando a su familia.

Asalto a la residencia de Kira. Ukiyo-e de Katsushika Hokusai (1760 – 1849)


                El 30 de Enero de 1703, tras un bien trabajado plan de acción, asaltaron la mansión de Kira Yoshinaka, que a pesar de haber bajado la guardia tras pasar dos años del incidente con el señor de Ako, mantenía una nutrida guarnición. Finalmente localizaron a Kira y lo decapitaron al momento. Su cabeza fue llevada al templo Sengakuji, donde fue lavada y ofrecida en la tumba de su señor. Este episodio fue el denominado “Incidente de Ako” o “Incidente Genroku” .

Pozo donde se dice que fue lavada la cabeza de Kira Yoshinaka en el templo Sengakuji.

            Su venganza fue así consumada, el honor de la casa Ako restablecido y sus familias y amigos pudieron comprender al fin el motivo de su comportamiento durante los años anteriores.

             A pesar de conocer que su acto se pagaría con la muerte, se entregaron. No obstante tras una gran controversia al valorar los motivos del heroico suceso, se les concedió poder morir por seppuku, de manera honorable, en vez de ser ejecutados como cualquier criminal. Esto ocurriría el 4 de febrero de 1703. Solo uno de ellos Terasaka Kichiemon, el más joven, fue perdonado.

Tumbas de los rônin en el templo Sengakuji




            Sus cuerpos fueron enterrados junto al de Asano Naganori en el templo Sengakuji del actual Tokyo. Mas tarde se añadieron las de Yozeiin, esposa de Asano, y la de Terasaka Kichiemon, el joven samurai indultado.

Tumba de Oishi



Tumba de asano

Tumba de  Yozeiin

            En esa época se prohibía hablar de los acontecimientos contemporáneos y quizás en particular de este espinoso asunto, por lo que no fue hasta la muerte del shogun Tokugawa Tsunayoshi, cuando además se perdonó a los descendientes de los 47 Rônin, que aparecieron un gran número de obras literarias, escénicas (como las citadas de kabuki y bunraku) y estampas (ukijo-e) [5],  sobre esta historia.

Representación kabuki de la historia de los 47 rônin.

            Cuando la historia empezó a representarse en el teatro kabuki en el S. XVIII, esté género se recreó en los detalles de la planificación de la venganza y en los de la ejecución de la misma, pero ya entonces se exaltaba la ley del Bushido por encima de la ley oficial. Oishi y sus seguidores se convirtieron en el ejemplo del comportamiento y de los valores caballerescos del samurai.

Estatua de Oishi Kuranosuke (Oishi Yoshio), sosteniendo en sus manos el makimono con los nombres de los 47 ronin. Templo Sengakuji.

             Su ejemplo de justicia (“gi”), coraje (“yu”), honor (“meiyo”) y lealtad (“chûgi”), junto a los demás valores del Bushido, fue de nuevo recordado en los años previos a la II Guerra Mundial. La versión cinematográfica de esta historia del director Kenji Mizouchi, fue encargada con propósitos propagandísticos y es un ejemplo de ello. La película, se dividió  en dos partes por su larga duración, siendo estrenada una semana antes del ataque a Pearl Harbor, aunque el tratamiento del director no respondió a las expectativas de exaltación del orgullo y el espíritu de sacrificio de la nación.

            Aún hoy, las tumbas de los protagonistas de esta historia son visitadas y honradas por los japoneses en el templo Sengakuji.


Antonio Ávila


NOTAS

Solo el director Shozo Makino hizo unas diez versiones entre 1910 y 1928.

Chûshingura es el nombre que se le da a la historia de los 47 Rônin, convertida casi en un género. Proviene del término confuciano Chūshin gishi que se aplicaba a personas que obtuvieron el derecho a ser venerados tras su muerte al dar su vida por una causa mayor.

3 El título significa "Tesoro del libro de práctica de Kana de los fieles criados". El aspecto del "libro de práctica de kana" se refiere a la coincidencia de que el número de rōnin coincide con el número de kana , y la obra muestra al rōnin mostrando cada uno de forma destacada un kana para identificarlo

4 Esta obra de Kabuki a su vez fue una adaptación de otra para le teatro bunkaku (marionetas) estrenada el mismo año unos meses antes.

5 Kitao Maysayoshi (1761-1824) realizó en 1790 las primeras ilustraciones sobre Chûshingura, a las que le siguieron obras de los mas importantes artistas del siglo XIX, entre ellos Hisoshige, Hokusai, Kuniyoshi, etc.


domingo, 25 de abril de 2021

KARATE-DÔ ICHIRO

 


El pasado día 23, en el Centro Cultural Pablo Ruíz Picasso de Torremolinos, con motivo del Día del Libro, pudimos reunirnos siguiendo los protocolos de seguridad, por lo que  lamentablemente solo pudo acudir un reducido número de alumnos, compañeros y amigos, quedando otros muchos  sin poder asistir.


El tema central de la reunión fue exponer y discutir, algunos de los temas que aparecen en el libro autobiográfico del maestro Gichin Funakoshi publicado en 1956 y titulado “Karate-dô: Mi Camino” (Karate-do Ichiro - 空手道一路)


Un par de meses atrás se propuso dentro de la Asociación Malagueña de Goju-Ryu la lectura de determinadas obras relacionadas con el Karate. La autobiografía de Funakoshi ha sido pues la primera.


Sensei Antonio Avila comenzó con la exposición de los siguientes temas:

  • La evolución del conocimiento del maestro Funakoshi desde los años 70 en España.
  • Una breve descripción de lo que el maestro Funaksho significó en la evolución y difusión del Karate.
  • La publicación y traducciones del “Karate-do Ichiro”.
  • El erróneo concepto de “deporte” en la obra de Funakoshi  y algunos “deportes” de Okinawa.
  • “Perder la coleta” como signo de las posturas de cambio y conservadurismo en la Okinawa del cambio de siglo.
  • La unidad del Karate
  • Funakoshi , la bebida y costumbres de Okinawa.
  • ¿Estaba el Karate prohibido?
  • El maestro Azato y su influencia en el Karate de Funakoshi
  • Mitos del Karate.
  • El  Shotokan.


Estos temas dieron pie a múltiples preguntas relacionados con ellos así como a otros como la definición del Karate, la influencia del Bushido, evolución del Karate y sus estructuras asociativas, etc. Muchos temas quedaron en el tintero y fue un gran placer poder debatir diversas opiniones y plantear nuevas cuestiones.

Quedamos emplazados para la creación de nuevas oportunidades de debate e intercambio, en la esperanza de que pronto mejoren las condiciones para poder realizarlas.

Nuestro agradecimiento a todos los participantes, al sensei Antonio Avila por su exposición, a Andrés López por las fotos y al área de Promoción Cultural del Ayuntamiento de Torremolinos por la cesión del espacio y los medios técnicos.

 

AMGK





viernes, 8 de enero de 2021

Queridos Reyes Magos...

Queridos Reyes Magos,

Ha pasado un año que para todos quedará en el recuerdo y del que cada uno tendrá su particular “collage”. 

En mi caso, pese a palabras que creía en desuso, como “confinamiento” o “toque de queda” ha sido un año de permanente esfuerzo.

Increíble ver mediante aplicaciones que antes no tenían utilidad, a mis padres, hermanos y resto de la familia y convertirlo en un MOMENTO ÚNICO, lleno de alivio por estar todos.

De igual forma, mi entrenamiento de KARATE, se ha convertido en una especie de batalla por continuar con el aprendizaje, de encontrarnos por el móvil intentando no perder detalle y siempre, la alegría de que todos sigamos detrás de ese extraño espejo de muchas caras.








Cuando hablaban del Misogi, trataba de imaginar, el frio de la arena en los pies y el tacto del agua helada empapando el karate-gi, el olor a humedad y arena, incluso el sonido de las olas y la visión del amanecer como una nueva esperanza de otra oportunidad; sin embargo, mientras todos hablaban del tiempo, de los grados y de lo terrible, que yo ya me había imaginado que seria, pensaba en esas 108 bonnô, buscaba al menos uno que perturbe mi espíritu la gran parte del año, y liberarme de él, cada tsuki era un esfuerzo por sacarlo fuera, por acabar con él, y después con ese baño de agua fría, con el amanecer que lo llena todo de nuevo, para empezar el año ajena a ese lastre que tiende a empujarnos siempre lejos de donde estamos.



Queridos Reyes, escribiros una carta después del Misogi, tras haber pasado los días pensando en todas esas sensaciones, no es más que para agradecer por la VIDA, porque el significado que le damos al blanco del cinturón caminando hacía el agua, que nos hace iguales, luchadores que buscan algo más dentro de ellos, aunque para mí, sólo 1 “bonnô” de esos 108 se quede ahí, para unos seguro que la lucha es más profunda o dolorosa, para otros se traducirá en simplemente agua fría, en mi caso, al salir del agua, de espaldas al pasado, cada paso hacia la arena, y la respiración del kata Tensho, fue como el recién nacido que empieza a respirar aire nuevo con fuerza, con nuevos objetivos, con más camino por delante, con más que aprender que de enseñar.
















Escribir esta carta a mis queridos Reyes Magos, tiene un significado valioso, el de AGRADECER, a los que en este camino, siguen una estrella, la mayoría de veces fugaz, pero incluso sin verla siguen, y nos muestran a los que vamos perdidos, a los que nos quedamos con lo de fuera, a los que nos caemos con un contratiempo, que hay que seguir, hay que caminar hasta el agua, hay que respirar y luchar en esas 3 batallas: cuerpo, mente y espíritu (Sanchin), y dejar ahogado en lo profundo, lo que te perturba para levantarte y continuar: Nana korabi, ya oki: Cae 7 veces, levántate 8.


Tengo la suerte de tener Reyes Magos en este Dôjô, en mi familia, en algunos amigos; tengo la suerte de haber pasado por el 2020 con la creencia de que podemos seguir aprendiendo, incluso los que hemos perdido a alguien, hemos podido apreciar más ese amanecer que lo llena todo de nuevo cada día con la esperanza de ser mejores personas.


Finalmente, queridos Reyes, no puedo olvidar el chocolate caliente que tomamos una vez recompuestos, las risas y la prueba de que aquel Dôjô esa mañana iba tomando multitud de formas, incluso allí, en la cafetería, era bonito veros a todos con la sensación de haber comenzado algo.






                                         Arigato Gozaimasu                

                                         Mar Alonso 



jueves, 24 de diciembre de 2020

NANA KOROBI YA OKI

 


Esta foto del palacio del Castillo de Shuri (Naha, Okinawa), fue tomada unos meses antes de que fuese tristemente devastado por un incendio a finales del 2019. Estas construcciones desde sus orígenes allá por el siglo XIV, fueron destruidas muchas veces, incluida la batalla de Okinawa. Sin embargo en pocos años volverá de nuevo a su antiguo esplendor gracias a la perseverancia del pueblo de Okinawa.

    Desde el mes de marzo de este año que finaliza, las circunstancias derivadas de las medidas contra la propagación del coronavirus, han puesto diversos obstáculos a la continuidad de nuestra práctica. Sin embargo nuestro espíritu y nuestro vínculo se han mantenido fuertes.

    Al principio en la distancia, cada uno practicando en su casa, compartiendo vídeos, fotos y textos por las redes sociales y acudiendo a sesiones on-line


















En verano nos trasladamos al campo, y mas tarde pudimos regresar al dôjô, divididos, limitados y con horarios cambiantes. Pero aún así, hemos terminado el año sin bajas e incluso con nuevas incorporaciones. 




A nivel personal habéis demostrado vuestra constancia en el camino del Karate, y que este itinerario es ya importante en vuestras vidas. También ha sido notable la colaboración de los senpai en el mantenimiento de las clases y la comprensión de todos ante los cambios que se nos iban imponiendo.

             Un lema japonés reza: “Caerse siete veces, levantarse ocho” (nana korobi ya oki 七転び八起き). Es decir, no solo hemos superar las dificultades, sino incluso hacer un poco más.



En Japón con motivo del Año Nuevo, existe la costumbre de adquirir el llamado Daruma Koboshi (達磨 小法師), el popular tentetieso de papel maché que representa la imagen de Daruma (Bodhidharma) y que alude al ideal de perseverancia y determinación al mantener siempre su posición original. En algunas ocasiones se pinta en él el citado lema, potenciando aún mas la decisión de mantener una actitud positiva ante la adversidad o los obstáculos que se nos presenten.

             Los Daruma Koboshi también son utilizados para comprometernos en el nuevo año con un propósito, que aunque alcanzable no esté exento de esfuerzo y perseverancia. Para ello se pinta uno de sus ojos, y su presencia nos recordará nuestro compromiso. Conseguido nuestro objetivo se le pinta el otro ojo.

Os deseo a todos, alumnos, compañeros, amigos y conocidos, que este nuevo año podamos mantener este espíritu perseverante y positivo que nos permita levantarnos las veces necesarias y nos lleve a cumplir nuestras metas.

Ganbatte!!

Cena de Navidad 2019


Antonio Ávila










jueves, 1 de octubre de 2020

RESPONSABLES DE NUESTRO ENTRENAMIENTO

 


Okinawa, Naha. Un joven practicante de Karate ha llegado temprano al jardín de una humilde casa del barrio de Tsuboya. Barre el suelo eliminando las pequeñas piedrecitas que luego se suelen clavar en los pies. Lo humedece un poco y luego coloca los utensilios de entrenamiento. Otros compañeros van llegando. Uno trae una larga tabla para sustituir a uno de los makiwara partido el día anterior y se empeña en la tarea.

Los alumnos más antiguos ya inician la actividad en el pequeño jardín. Los ejercicios de junbi undo y hojo undo son escrupulosamente realizados a diario. El maestro Miyagi no cesa de repetir la importancia de realizarlos correcta y regularmente. Tras esto, cada uno se enfrasca en el trabajo que tiene asignado, sin distracciones y sin desviaciones. Hace ya rato que el sensei observa el entrenamiento, primero desde el interior de su casa y ahora sentado en el exterior. En la forma de practicar de sus alumnos evalúa tanto su carácter como sus cualidades personales.

Uno de los mas jóvenes lleva un par de meses practicando únicamente el inicio del kata Sanchin. Su cuerpo se ha fortalecido en este tiempo gracias a los ejercicios complementarios. Su posición es sólida y mas segura, su respiración profunda, su concentración ha aumentado gracias a un fuerte espíritu que le ha permitido mantener su entrenamiento diario de varias horas, centrado en apenas tres pasos y dos técnicas. A pesar de haber sido recomendado para ser adiestrado, debe demostrar que será digno del esfuerzo que va a ser invertido por todos en su formación. Pronto el Sensei le enseñará el resto del kata y permitirá que los senpai le instruyan.

El resto de los alumnos mantiene un fuerte ritmo de práctica. Con el mismo espíritu que el principiante (shoshin), se esfuerzan en el dominio del kata que tienen asignado. Sus técnicas y desplazamientos, el fortalecimiento específico para algunas de sus características, las aplicaciones con compañeros, el dominio ambidiestro, y finalmente la repetición incansable del mismo kata

No hay espejos. La concentración en las propias percepciones es importante, la mirada debe educarse y estar atenta a los detalles para captar el movimiento de los alumnos mas avanzados y sobre todo cuando el Sensei realiza una demostración. Este es un momento especial y poco frecuente. El kata es realizado tal cual es. No hay explicaciones. Es captado según el nivel de comprensión y dominio que cada uno tenga de él. Esto será muy útil en un verdadero combate. Las aplicaciones son igualmente reales. El Sensei utiliza a los alumnos mas avanzados como uke ya que son los que pueden aguantar el ímpetu de sus técnicas. Aún controladas, dejan marcas tanto cuando defienden como cuando atacan.


Finalmente el kata Sanchin reúne a todos los practicantes. Es realizada varias veces y a menudo sufriendo el shime del Sensei. Todos terminan al límite de sus fuerzas, con los hombros amoratados y cubiertos de sudor. Es hora de los ejercicios de relajación, de limpiar la zona de entrenamiento y de volver a colocar todo en su sitio. 



La esposa del Sensei se acerca con una gran tetera, los alumnos se apresuran a arrebatársela y a servir una taza de té verde al Sensei y a sus compañeros. Miyagi sensei aprovechaba estos momentos para hablar sobre el Karate y su filosofía, sobre la mente, el cuerpo y el espíritu, sobre la vida y la muerte. Cae la noche, han pasado varias horas desde que se inició el entrenamiento y cada uno vuelve a su casa pensando en la experiencia vivida, y en lo que tendrá que mejorar al día siguiente.

Así era el Goju-ryu original. Esta historia debe inspirarnos en nuestra práctica personal. Es verdad que no podemos entrenar tres o cuatro horas diarias supervisados además por Miyagi sensei, pero por eso mismo no podemos perder el tiempo. Hay que atender a los tres aspectos de la práctica (Shin-Gi-Tai) en función al kata que estemos estudiando. 

TAI (el cuerpo): Debemos acondicionarlo para que pueda responder a las exigencias del Kata. Quizás pida una fuerza especial en las piernas o en los brazos, o mayor flexibilidad, o resistencia. Los ejercicios complementarios y la intensa y continuada repetición de las propias técnicas mejoraran estos aspectos. No olvidemos la respiración adecuada.



GI (la técnica): Debemos dominar todas las técnicas que en el kata aparezcan (posiciones, desplazamientos, caídas, golpes, patadas, defensas, agarres y sueltas). Hacer series de repeticiones de la técnica aislada, en una posición estática o en movimiento (en línea, en cuatro u ocho direcciones), en combinación con otras, en la misma secuencia que el kata, etc. Fortalecer las superficies de contacto, aplicarlas sobre utensilios de golpeo (makiwara, saco, paos, etc), estudiar las áreas mas adecuadas para el golpeo (kyusho), la presión o el agarre, y aplicarlas con un compañero, etc. Reconocer las formas de desplazamiento, las esquivas, la utilidad de cada posición, la táctica. Estudiar y aplicar el bunkai, las múltiples variantes que nos proponga el sensei y buscar opciones personales. También debemos dominar las técnicas de ataque de uke en el bunkai. A este nivel y para su mejor comprensión no está de mas conocer el nombre de las técnicas, la historia y características del kata y como es realizado por algunos maestros.



Finalmente realizar el kata con la seguridad, que alcanzaremos por la repetición, pero también realizándola en varias direcciones, al aire libre sin referencias espaciales, o sobre un terreno desigual o entre árboles u otros obstáculos que nos obliguen a variar los desplazamientos sin perder el enbusen original del kata.



SHI (el espíritu): Si Tai es el ámbito del cuerpo y Gi es la técnica aprendida a través del cuerpo y la mente, Shi es el funcionamiento unificado de los dos ámbitos. El espíritu, lo espiritual, es algo mas que la suma de cuerpo y mente. La unificación en lo que hacemos es nuestra fuerza espiritual. Es trascender los límites que nuestra mente impone a nuestro cuerpo. Mo ichido (una vez mas) siempre es posible. Es el estado de vacío (mushin) que permite tener la plena disponibilidad de nuestras posibilidades, si vernos atados a emociones (miedo al fracaso, pánico, exceso de confianza…) y a sus manifestaciones (nerviosismo, apatía…), tampoco a imágenes mentales de nuestro razonamiento (es un adversario muy fuerte, o muy débil, o no podré o estoy “sobrado”…). Sin este estado estaremos autolimitados, no podremos usar aquello que hemos aprendido. Por ello nuestro entrenamiento del kata debe recrear lo mas fielmente posible la intensidad del combate, con consciencia plena en lo que estamos haciendo en ese momento (aquí y ahora).


El dojo es una representación de nuestra vida, y aquellas enseñanzas que adquirimos en él, al ser interiorizadas se reflejarán en cualquier aspecto de esta. 


Antonio Ávila